LA LEYENDA DE JUAN VAQUERO
Cuentan los pobladores yaguareños que en tiempo de semana Santa, a un ganadero
llamado Juan Vaquero se le perdió su toro semental hacía varios días atrás,
entonces el llamado Juan Vaquero decidió irle a buscar a pesar de que le
advirtieron que esos días santos se debían respetar; pero él ensillo y monto su
caballo y en compañía de su perro tomo camino hacia la loma del Cucharo sin
temor alguno confiado en su pensar.
Se dice que Juan Vaquero anduvo caminos y trechos entre maleza y
poteros, hasta que ya cayendo la tarde al fin encontró a su corrido animal; el
toro bramaba con resoplo y le resaltaban sus ojos que como brazas brillaban como
poseído por un ser del más allá, se hizo entonces un escenario de corrida, Juan
vaquero desafiante enroscó su manila y empezó a perseguir al mamífero
endemoniado que al sentirse intimidado se llenó de ira y rompió a correr por los
linderos del Cucharo mientras el mayoral trataba de enlazarlo para llevarlo de
regreso.
Fue al rato ya entrando la noche cuando en un último intento el
ganadero enlazó al condenado, el perro ladraba desesperado en contra del animal
endiablado mientras el caballo relinchaba ante tanto espanto, pero el toro
yerto de ira todo endemoniado de un jalón tiró al caporal de su caballo, entonces el mismo diablo
encuernado se paró de frente y en una mortal embestida arremetió contra el
ganadero seguido de una estampida mortal agudizados por una tormenta repentina
que los gritos de Juan no dejo escuchar.
Desde ahí no se sabe nada más, solo los murmullos de lugareños que
comentan algunos alaridos y sollozos que alcanzaron a escuchar, entonces una
leyenda ha prevalecido en Yaguará y se dice que en Semana Santa en la loma del
Cucharo se escucha los gritos de juan
vaquero con su perro y un caballo relinchar, seguidos de los bramidos del toro
maldito que Juan Vaquero fue a buscar.
De aquel terrorífico relato el testimonio más evidente es el
monumento que se irguió en el parque principal, en honor a la vaquería y fiel recuerdo del relato popular, de un
ganadero incrédulo que al mal no dudó en desafiar y que recuerda a los
creyentes que ante el Todopoderoso en los días Santos reposo hay que guardar.
Leyenda
Popular Adaptada por Wilson Fabian Polanco.





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